
Un día extremadamente feliz.
Llegaste 10 min. Antes
Me abriste la puerta del carro y preguntaste como estuvo mi día.
Me dijiste que te dolía el estomago y que no sabias si regresar a casa pero Me acompañaste hasta el final, de verdad te lo agradezco, tan solo unas horas y ya te sentías bien, ese día algo paso en ti. Yo te cante como loca y tú no bebiste, estabas pendiente de mí, me cuidabas que nadie se me acercara más de lo debido por que te molestaba mucho que alguien lo hiciera. Dijiste; ella es mía.
Me senté de tu lado izquierdo y me tomaste de las manos mientras me cantabas una canción.
La noche termino bien, de camino a casa Volteé a la parte de atrás de la camioneta y mire tus cosas, retratos viejos y unos papeles que parecían importantes. Me dijiste que te ibas y que esas cosas eran indispensables.
No respondí nada, solo te escuche y te abrace, era lo único que podía hacer.
Paramos en el camino a beber café y me llevaste a casa.
Impregnada de olor café, a diciembre y a ese exquisito olor a manzana verde.
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