…Que sean expulsados mis deseos insensatos, salgan volando por ahí y se aferren a los troncos de los árboles, como vida eterna, como un ciclo natural. Con raíces en la ciudad enfermiza e instituciones que nos contemplan, dolor, tristeza, lujuria y el despertar de un sueño, a la realidad.
Todo es posible más allá de tu imaginación, brujería pura y desgarradora, va pasando de ciudad en ciudad alimentando a los cuerpos destruidos por la fe, inquietando a los ojos de los muertos, instrumentos de algún dios, lápices, hojas y poesía, voces unísonas contando el tiempo que aun existe, sosiego de los pobres, soberbia de los ricos magnates de negro, escribo todo lo que puedo ver.
Suspendida en el aire, la fe, suspendida en un hilo la ignorancia con un escote pronunciado, vacilante inocencia del pecado palabra incoherente que absorbe la duda de esta ciudad, en ruinas decadente y oscura.
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