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sábado, 4 de abril de 2009

Compañia Estupida.

Soledad contigo, soledad fría y calida en mi mundo perdido, en busca de una estrella infinita que me llene de paz, en busca de una noche llena de sol, con muchas capaz de felicidad. en busca del pedazo que me falta y la búsqueda incansable de una vida tranquila.
A solas me siento fuerte, guerrera… contigo solo esta latente la idea de despertar más sola que nunca y sentir la prohibición de un instante. Y trato de disimular esa falta de atención que me esta hundiendo de nuevo, pero mis actos me delatan y sigo estupidez tras estupidez.

Hace un tiempo
Yo estaba enamorada.

martes, 28 de octubre de 2008

Domingo

Ese día me desperté con los ojos lagañosos, uno de ellos morado y la boca hinchada

La historia oficial… me pegue con un micrófono en la boca y me caí por andar ebria

Mientras le contaba esto a ella trataba de enfocar unas letras muy chiquitas de un papel que estaba en el buró, ese día estaba nublado y hacia frió, como me dolían los ojos y el brazo izquierdo, me quejaba mucho de ti eso dolía mas, no me golpeaste tu, pero pudiste a verme defendido, muy tarde ya.

miércoles, 9 de abril de 2008

fuego verde

…Que sean expulsados mis deseos insensatos, salgan volando por ahí y se aferren a los troncos de los árboles, como vida eterna, como un ciclo natural. Con raíces en la ciudad enfermiza e instituciones que nos contemplan, dolor, tristeza, lujuria y el despertar de un sueño, a la realidad.

Todo es posible más allá de tu imaginación, brujería pura y desgarradora, va pasando de ciudad en ciudad alimentando a los cuerpos destruidos por la fe, inquietando a los ojos de los muertos, instrumentos de algún dios, lápices, hojas y poesía, voces unísonas contando el tiempo que aun existe, sosiego de los pobres, soberbia de los ricos magnates de negro, escribo todo lo que puedo ver.

Suspendida en el aire, la fe, suspendida en un hilo la ignorancia con un escote pronunciado, vacilante inocencia del pecado palabra incoherente que absorbe la duda de esta ciudad, en ruinas decadente y oscura.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Iconos de tu olor y tu sabor.



Un día extremadamente feliz.

Llegaste 10 min. Antes
Me abriste la puerta del carro y preguntaste como estuvo mi día.
Me dijiste que te dolía el estomago y que no sabias si regresar a casa pero Me acompañaste hasta el final, de verdad te lo agradezco, tan solo unas horas y ya te sentías bien, ese día algo paso en ti. Yo te cante como loca y tú no bebiste, estabas pendiente de mí, me cuidabas que nadie se me acercara más de lo debido por que te molestaba mucho que alguien lo hiciera. Dijiste; ella es mía.
Me senté de tu lado izquierdo y me tomaste de las manos mientras me cantabas una canción.


La noche termino bien, de camino a casa Volteé a la parte de atrás de la camioneta y mire tus cosas, retratos viejos y unos papeles que parecían importantes. Me dijiste que te ibas y que esas cosas eran indispensables.
No respondí nada, solo te escuche y te abrace, era lo único que podía hacer.


Paramos en el camino a beber café y me llevaste a casa.
Impregnada de olor café, a diciembre y a ese exquisito olor a manzana verde.
Abrí la puerta de mi sala y no tuve miedo a quedarme sola, solo deje las luces de el árbol de navidad encendidas y me senté en el suelo a terminar mi café, ahí dormí con el aroma a amaretto y desperté con el perfume en mi piel de manzana verde.

Te vi pasar entre las sombras de mucha gente.



Tu-Hola sexy!

Yo-Hola!

Algún día de agosto te mire de nuevo y pensaba que ya me habías saludado, por lo tanto te ¨conocía.¨

Era un circulo enorme de gente y tu formabas parte de el, me acerque y con una voz despreocupada y te dije; yo a ti te conozco… Y vi en tu cara una expresión que nunca mas mire.(De nervios) me sonreíste, me miraste a los ojos y me di cuenta que algo tramabas. Extendí mi mano y solo me dijiste; mucho gusto!
Ese día me fui sin despedirme de nadie.


Semanas y más semanas sin saber de ti, la verdad, no me importo.

un buen día nos encontramos, nos detuvimos a platicar de música, me preguntaste que si que me gustaba y mostraste interés como todo mundo lo hace dándome nombres de bandas que no conocías; tal vez que alguna día escuchaste solo una canción.

Me senté en el piso y con la música tan alta me hablabas al oído , solías ser muy simpático, pero todos decían que eras un borracho sin vergüenza.
me seguiste frecuentando después de dos semanas seguidas, siempre que practicaba.


Un día me hablaste por teléfono y no se como lo conseguiste, me hablaste para decirme que me esperabas en el lugar de siempre, que tenias algo que decirme. Llegue y no dejabas de decírmelo, había mucha gente ahí, que no tenias el valor de llevarme a un lugar apartado para platicar, encontraste el momento mas inoportuno para decirme algo que no sabia, algo que me desconcertó. Después de eso no medite, no pensé… solo actué y paso el segundo critico en que tuve que decidir, me decidí por ti.
Solo recuerdo que esa noche fume demasiado como para jamás volver hacerlo y no hicimos el amor.
Me besaste.

Tu-quiero estar contigo, ¿me aceptas?
Yo- no me gustan los problemas, de verdad no.
Tu-quiero tener un hijo contigo, y lo llamaremos: …
Yo-jajajaja…
Tu- de verdad! No estoy jugando, quiero tener una niña contigo.

Ayer la pude ver, era bella…
No quería despertar.

lunes, 6 de agosto de 2007

Nunca llegas nunca te vas...


Un día caminabas por la calle con tu celular, te grite y me ignoraste te grite de nuevo y no me escuchaste hasta que volviste la mirada hacia a mi y te apartaste el teléfono, te gritaba para que no caminaras como idiota por la calle, por que tu teléfono nunca tenia crédito o estarías tan ebrio que no lo recordabas, subiste al carro y te pregunte a donde ibas y con quien hablabas; me contestaste que solo caminabas, que habías salido del bar pensando en hablarme, en efecto estabas ebrio y sin un solo peso.


Enseguida me pediste una canción, cambie de track y cantaste hasta que te quedaste dormido en el asiento trasero. Volteaba y te miraba pensando en que eras un estupido, un perdedor al que amaba y que yo era una estupida por eso.


Llegamos, despertaste y dijiste; un whisky por favor! mi amigo te ofreció algo y lo único que tenia era un tequila que le habían regalado, algún pariente de Guadalajara.


Me mirabas de una manera extraña... de arriba abajo, como deseándome.
Tomaste el tequila tiraste el vaso me halaste de los cabellos y me besaste.
Después, platicamos y me di cuenta que no sabias cuantos años tenia, me dijiste que me amabas y después de eso me dejaste.